miércoles 28 de julio de 2010

"EL EGO ES UN ICEBERG"-OSHO

UN DÍA, AL MULÁ NASRUDÍN SE LE ILUMINÓ EL ROSTRO al reconocer al hombre que bajaba las escaleras del metro delante de él. Le dio tales palmadas en la espalda que el hombre estuvo a punto de caerse, mientras el mulá gritaba:
—¡Golberg, estás desconocido! ¡Pero si has engordado lo menos quince kilos desde la última vez que te vi! ¡Y encima te has operado de la nariz, y para mí que has crecido medio metro!
El hombre lo miró muy enfadado y replicó, en tono glacial:
—Usted perdone, pero no me llamo Goldberg.
—¡Vaya, vaya! —dijo el mulá Nasrudín—. ¡O sea, que hasta te has cambiado el nombre!

EL EGO ES MUY ASTUTO Y SIEMPRE SE JUSTIFICA Y RACIONALIZA.

Si no estás bien alerta, puede esconderse tras el amor a uno mismo. La misma expresión «uno mismo» puede servirle de protección. Puede decirte: «Soy tú, tú mismo». Puede cambiar de peso, puede cambiar de estatura, de nombre. Y como es simplemente una idea, no hay problema: puede hacerse pequeño o grande, porque solo es una fantasía tuya.
Debes tener mucho cuidado. Si realmente quieres crecer en el amor, has de tener mucho cuidado. Hay que dar cada paso plenamente alerta, para que el ego no encuentre ningún escondrijo en el que refugiarse.
Tu verdadero ser no es ni «yo» ni «tú», ni tú ni el otro. Es algo trascendental.
Lo que llamas «yo» no es tu ser real. Ese «yo» se impone a la realidad. Cuando te diriges a alguien como «tú», no te diriges al ser real del otro, sino que le pones una etiqueta. Cuando se quitan todas las etiquetas, queda el ser real, y el ser real es tan tuyo como de los demás.

El ser real es uno.

Por eso decimos que participamos del ser de los demás, que somos miembros unos de otros. Nuestra realidad real es Dios.

Podemos ser como icebergs flotando en el mar —parecen separados—, pero una vez que nos fundamos, no quedará nada.
Desaparecerá la definición, desaparecerá la limitación, y con ellas el iceberg. Pasará a formar parte del océano.
El ego es un iceberg.

Fúndelo, disuélvelo en las profundidades del amor, para que desaparezca y pases a formar parte del océano.

OSHO